Más Allá de Sitges 2011 XIV: Juan de los Muertos, El Paramo, The Prodigies y Sleeping Beauty
Juan de los Muertos: Otra de las películas que se espera con ganas en Sitges, esta comedia de zombis que nos llega desde Cuba, y que vemos a primera hora de la mañana, cumple perfectamente con su cometido, que es el de divertir sin muchas más contemplaciones y aspiraciones. El film está co-producido en España, solo así se entienda la presencia un poco forzada de la chica esta de Física y Química, Andrea Duro.
Rodada con bajo presupuesto y de modo bastante independiente, el film consigue tener algunos elementos visuales realmente admirables, cutres, pero que se agradecen que al menos se intente con un poco de imaginación darle un poco de vidilla al asunto.
El film empieza cuando empieza a aparecer el primer brote de zombis y nos presenta a un par de amigos que se dedican a trapichear con lo que sea para sobrevivir en La Habana, y que acabarán ofreciéndose para acabar con sus seres queridos en caso de que estos se conviertan en zombis. Juan de los Muertos no pierde la oportunidad de ser irreverente políticamente hablando, comúnmente llaman a los zombis disidentes y cosas por el estilo, y aprovecha para hacer crítica social como debe ser en un film de estas características, pero sin perder en ningún momento el sentido del humor.
El Paramo: De una cinta como El Paramo basta decir que salimos la gran mayoría asqueados de la sala, y es que el debut de Jaime Osorio Márquez nos acaba hartando y aburriendo a partes iguales. Mira que la cosa pintaba a priori bastante bien, y el film empieza de forma muy correcta y con una gran puesta en escena y una buena fotografía.
Nos encontramos con un grupo de combatientes que llegan a una base militar abandonada en donde se verán obligados a esperar refuerzos. Allí encontraran extraños indicios de rituales para protegerse del diablo entre otras cosas. El film pasa a convertirse en una especie de survival en el que unos se acabarán volviendo contra otros y donde la confianza irá desapareciendo y tornándose violencia.
Uno espera y espera a que pase algo realmente interesante entre tanta pelea y discusión, de las que apenas llega a entender los insultos que se lanzan unos a otros, entre tanto plano corto que enfoca los rostros de rabia y de furia, pero al final no acaba ocurriendo prácticamente nada, tan solo que resulta ser muy temprano todavía y que cuesta aguantar con los parpados abiertos.
The Prodigies: Que ganas tenia de esta cinta de animación francesa que ha resultado ser todo un acierto y de lo más trepidante que se ha podido ver en el festival este año. Un film con un apartado visual espectacular, plagado de numerosas piruetas visuales, unas más vistosas e impresionantes, y otras más sutiles, como la escena del interrogatorio en la cárcel mezclándose con el flashback, que es realmente sublime.
Pero no solo hay que hablar de su parte más vistosa y quedarnos con eso, porque The Prodigies cuenta con un guión que está perfectamente a la altura, combinando elementos de ciencia ficción con cine de superhéroes al estilo X-Men, en el que un grupo de chicos especiales acaba teniendo tantos problemas que se rebelaran contra el mundo que no los acepta. Tan solo Jimbo, un especial como ellos más mayor y el que los ha reunido podrá evitar la tragedia que se avecina. No hay lugar para muchas ñoñerías en la película, y ni prácticamente para gotas de humor, sino que lo que tenemos es una historia con un enfoque de lo más adulto y un ritmo vibrante, lo que no han sido capaces de ofrecernos algunos blockbusters americanos que han tocado el tema.
Quizás la pirotecnia visual podría hacer restar méritos a su trabajado guión, pero no debería, aunque es evidente que puede resultar algo excesivo para el que guste de un cine más clásico y opine que los efectos tipo Matrix están ya muy vistos. Pero el film a mi gusto combina ambos elementos de manera correcta e incluso su estética de videojuego me parece acertada, vamos, que la he disfrutado como pocas este año.
Sleeping Beauty: Julia Leigh debuta con este inquietante relato sobre la sexualidad, o al menos una curiosa parte de ella, y sobre una joven que se va adentrando en este mundo de forma voluntaria con el solo afán de lucrarse económicamente mientras estudia su carrera.
Lucy es una joven con una sexualidad muy abierta que no duda en acostarse con desconocidos cualquier noche que sale, y que empezará a trabajar primero como camarera en ropa interior para gente mayor de algo nivel adquisitivo y luego aceptará convertirse en La Bella Durmiente, es decir, drogarse para pasar la noche dormida en una habitación y donde no sabrá nada de lo que le sucederá, pero siempre rodeado todo de mucho glamour, sobriedad y seriedad.
El film tiene una factura artística impecable y realmente tiene elementos reseñables, las escenas en las que Lucy duerme en la habitación son prácticamente planos secuencia que no deben haber sido nada fácil de rodar, sobre todo para una Emily Browning que se enfrenta a un papel tan complicado como atrevido, tan difícil como valiente, en el que aparece desnuda buena parte del metraje, y no solo eso, sino en los planos secuencias en los que está dormida y en los que vemos lo que le hacen los clientes. Realmente hay que aplaudir a esta joven que por si alguien lo dudaba, es una de las jóvenes promesas de Hollywood que tiene mucho que decir en un futuro inmediato.
El gran problema del film es que no tiene una estructura clásica, no hay prácticamente distinción entre planteamiento y nudo, y desde luego no hay un desenlace propiamente dicho, con lo que uno se queda a cuadros pensando en que demonios me quiere contar la directora aparte de una muestra de la vida de esta chica y de esta especie de mundo de prostitución glamurosa, pero que acaba llevando a nada.
The Innkeepers: Simpático film de terror sobre casas encantadas el que nos trae este año Ti West, que contiene elementos de comedia, suspense y terror con una Sara Paxton realmente graciosísima en el papel de joven sufridora que no para de llevarse sustos por todas partes. Y es que buena parte del acierto del film es su pareja protagonista, tanto Paxton como Pat Healy en el papel de friki obsesionado con lo paranormal al que le gusta vacilar frente a personaje de la chica.
Grave Encounters: Mi segundo encuentro con un film en la línea de Apollo 18, en donde se nos muestra un resumen de muchas horas grabadas, de algo que sucedió realmente. En este caso se trata de un equipo televisivo que realiza un programa paranormal en el que se encierran en distintos lugares a pasar la noche en busca de pruebas con todo tipo de tecnología puntera.
Sector 7: Con muchas ganas esperábamos esta monster movie cuyos avances hacían presagiar como mínimo un buen entretenimiento, pero es que el film está tan más construido y tan mal llevado que te deja hundido en la desesperación de ver como se estropea otra película más que podía haber ofrecido mucha diversión.
Kill List: Nos encontramos frente a un thriller de extraña factura, bien podríamos decir que no estamos frente al típico thriller convencional ni mucho menos, más bien una extraña mezcla de melodrama salpicado con gotas de acción y de suspense. Kill List empieza como si de un drama familiar se tratara, con un matrimonio que pasa por una fuerte crisis de discusiones, y poco a poco nos va introduciendo en la parte del thriller, en donde vamos descubriendo que el padre es en realidad un asesino a sueldo que aceptará un nuevo encargo después de un tiempo sin trabajar.
Target: La ciencia ficción rusa lleva unos años colándonos un buen número de propuestas que si bien tienen una factura impecable, por otro lado distan mucho de ser unas películas redondas debido a unos guiones que no convencen. Target, lamentablemente, no va a ser la excepción y tiene la misma lacra que el resto de producciones de este tipo.
A Letter To Momo: El regreso de Hiroyuki Okiura es un maravilloso film de animación totalmente artesanal, por eso se entiende que hay costado nada menos que siete años en terminarlo, que bien podría pasar por una obra del estudio Ghibli, ya que tiene muchas de las constantes del cine del maestro Miyazaki.
Apollo 18: El nuevo film de Gonzalo López-Gallego es el primer film que me trago este año de esos que pretenden hacerse pasar por una historia de verdad que se ha tomado haciendo un resumen de muchas horas de video. El film en cuestión viene a desvelar lo sucedido en una misión secreta de la nasa en 1972 en la que se enviaron a dos astronautas a la Luna. Descubriremos aquí cual fue el verdadero motivo del fracaso de su misión.
Extraterrestre: Hay en general muchas ganas de lo nuevo de Vigalondo, y el público recibe muy bien el film en su visionado, con multitud de carcajadas y de aplausos. El director de los Cronocrimenes presenta en esta ocasión una película en plan de comedia de enredos en el escenario de una invasión extraterrestre, que como iremos viendo, no acaba siendo ni invasión ni nada, tan solo una presencia.
Livide: Lo nuevo del tándem Maury y Bustillo era uno de los film más esperados de esta edición, y después de visto, fue una de las decepciones más sonadas, pero vayamos por partes, porque Livide tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.
The Raid: El Peliculón de Sitges de este año, así de claro, el film que más se ha aplaudido y disfrutado en una sala durante este festival, y no es para menos. Este film de Indonesia venía dando bastante que hablar en las últimas semanas desde que vimos el espectacular tráiler y desde luego cumple perfectamente con lo que prometía.
Twixt 3D: Lo nuevo de Coppola no le llama la atención a nadie, y sin muchas expectativas, hay que reconocer que acaba resultando un film medianamente entretenido e incluso divertido en algunas escenas, como la de Kilmer intentando escribir la novela en su ordenador mientras no para de beber o como se monta una ouija de lo más surrealista.
The Woman: La secuela de la prescindible Offspring acaba resultado ser algo totalmente imprevisto y con lo que no contaba. Me esperaba un film más serio y dramático sobre el sufrimiento de la única superviviente caníbal de Offspring, pero realmente el resultado es totalmente distinto.
Smuggler: Película japonesa que adapta un manga que desconozco, así que en este aspecto no puedo opinar. Dirigida por Katsuhito Ishii, nos presenta la historia de un pobre desgraciado que se ve obligado a devolver una deuda a la mafia aceptando los encargos que le ofrecen como transportista de mercancías de dudoso origen junto a dos hombres. Paralelamente nos toparemos con una lucha de bandas en la que conoceremos a dos asesinos a sueldo bastante estrafalarios y muy particulares, y en la que inevitablemente nuestro pobre protagonista se acabará viendo implicado muy a su pesar.
The Yellow Sea: El esperado retorno a Sitges de Na Hong-jin, el director de The Chaser, con este nuevo thriller mucho más ambicioso que aunque resulta impresionante, no es tan redondo como su anterior film. Y es que The Yellow Sea tiene en su duración su peor enemigo, ya que 140 minutos son muchos minutos por mucho que la acción sea trepidante y el ritmo apenas entre en momentos muertos.
Underwater Love: Empezar ya el lunes de buena mañana con Underwater Love es todo un atrevimiento, ya que se trata de una de las rarezas más estridentes de la presente edición. Esto es un musical pink, palabra que se usa para definir el softcore en Japón, en la que nos encontramos con una joven que trabaja en una fábrica de pescado y que está a punto de casarse con su jefe. Pero en su vida aparecerá un Kappa, un hombre reencarnado en ser marino que resulta ser un antiguo compañero de clase y que se cruzará en medio de su relación.
Mirages: Que un film marroquí se presente en Sitges en forma de thriller ya es algo bastante extraño y digno de ver, y como la premisa argumental prometía, había que darle una oportunidad. El director Talal Selhami debuta con este largo después de haber estado en Sitges hace unos años con un corto, y nos propone un escenario desértico en donde cinco aspirantes a un puesto de trabajo acaban de tener un accidente en la camioneta que les llevaba a una de las pruebas finales.
Bellflower: Con aires de cine generacional e independiente, Bellflower pretende mostrarnos a una cierta juventud alocada que no tiene trabajo, que se pasa el día vagueando, bebiendo cerveza y whisky, y en el caso concreto de nuestros dos protagonistas, flipando todo el día con un futuro apocalipsis al estilo Mad Max, para el que se preparan construyendo un lanzallamas y tuneando su coche. Aquí los llamamos ninis y los metemos en un reality, en América hacen una película pretendiendo que son gente guay.
Verbo: El debut de Eduardo Chapero-Jackson seguramente daría para una crítica mucho más extensa que lo que os contaré de ella, porque tiene material de sobras para despotricar un rato. Esta especie de panfleto barato sobre la importancia de vivir y las ganas de cambiar el mundo puede que llegue a funcionar entre adolescentes sobre los 15 años y más si les va la cultura esta de skatters, grafitis y hip hop, pero deja completamente fuera de juego al resto de la audiencia.
Another Earth: Una de las que esperaba con más ganas y que finalmente me ha dejado algo frio. Another Earth nos cuenta la historia de Rhoda, que tiene un accidente de tráfico y arrolla a un coche con una familia dentro precisamente el mismo día que se anuncia la aparición de un planeta igual a la Tierra en el cielo. Cuatro años más tarde, cuando sale de la cárcel, la culpa todavía la atormenta, y buscara al único superviviente del accidente para al menos poder disculparse de él, pero cuando lo tenga enfrente, si idea inicial acabará degenerando en una situación mucho más diferente.
Mientras Duermes: Balagueró no me acaba de convencer del todo con su nuevo film, que se aleja bastante del terror al que nos tenia acostumbrados en sus últimas propuestas para centrarse en las miserias de Cesar, magníficamente interpretado por Luis Tosar, un personaje que se ve incapaz de alcanzar la felicidad y que se obsesiona con que los demás tampoco lo sean. Trabaja de portero en un bloque de pisos y su única preocupación es borrar la sonrisa de la cara de una alegre vecina.
Jane Eyre: Nos han colado esto en la sección oficial con la excusa de que se trata de la adaptación más oscura de la conocida obra de Charlotte Brönte, y vale que si que es oscura y lúgubre e incluso tenebrosa, pero de hay a que buscarle conexiones con el género va todo un trecho.
Hell: Film alemán que se ha publicitado mucho debido a que viene producido por Roland Emmerich, pero que se trata de la opera prima de Tim Fehlbaum, que por el momento se ha ganado que le sigamos los pasos después de ver su film.
The Unjust: Los coreanos parece que juegan en otra liga cuando se trata de thrillers, realmente resultan impecables, complejos, trepidantes y sin problemas a la hora de resultar violentos cuando es necesario, todo y que este dentro de lo visto es bastante suave.
Guilty of Romance: Sion Sono no decepciona y nos mete dentro de un viaje hasta los infiernos más oscuros del sexo y la perversión de la mano de una acomodada esposa que ve como es fácil encontrar fuera de casa lo que su formal y moralmente recto marido no le ofrece.
The Divide: Xavier Gens vuelve a sacar a relucir su lado más salvaje con este nuevo film, algo que de entrada hay que celebrar, aunque como veremos, se acaba explayando demasiado en esta violencia humillante y dominadora llevándola a extremos muy desquiciados. El film empieza con la ciudad de Nueva York en llamas y bajo una lluvia de misiles, y en poco más de dos minutos nos encontramos con los personajes encerrados en el sótano del edificio donde se enfrentarán a una larga convivencia para poder sobrevivir..jpg)






