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Critica: Perfect Sense

Perfect Sense es un drama romántico y a la vez un film apocalíptico del director David Mackenzie, hasta ahora su cine ha tenido mucho más de lo primero que de lo segundo, pero a veces son este tipo de directores los que son capaces de ofrecernos pequeñas joyas de género como sucede en esta ocasión.

Susan es una epidemióloga con poca suerte a la hora de escoger hombres. Michael es un chef sin muchas ganas de comprometerse con ninguna mujer. Después de pasar una noche juntos, todo apunta a que cada uno seguirá por su lado, pero entonces una extraña enfermedad hace su aparición. Tras un ataque súbito de pena depresiva y llanto, la gente empieza a perder su sentido del olfato de manera inexplicable.

De la mano de Susan empezamos a conocer este extraño brote de primera mano con los primeros casos que se empiezan a dar alrededor del mundo. No hay explicación para lo sucedido ni conexión alguna entre los distintos casos que se dan a conocer. Todo el mundo acabará padeciendo esta extraña enfermedad, todo el mundo acabará perdiendo el olfato, aunque lo peor está aún por venir.

La relación entre Susan y Michael empezará con reticencias de ella, pero se irán haciendo cada vez más íntimos a medida que los casos se van haciendo más numerosos y les acaba alcanzando a ellos mismos.

Perfect Sense combina perfectamente ambos géneros y diría que los reparte de manera equitativa, sin que ninguna de las dos tramas, la de amor y la de contagio global, esté por encima una de la otra. Tanto Eva Green como Ewan McGregor convencen totalmente en sus personajes, la pareja tiene química y se compenetra perfectamente, y nos ofrecen una historia de romance que por lo menos no es nada pastelosa.

Pero lo que más nos interesa es cuando el film se acerca más al cine de género, sin ser tan técnico ni tan plural como Contagion y más cercano a Blindness, Perfect Sense se centra más en como afecta estos sucesos a las vidas de nuestros dos protagonistas, la epidemióloga que se ve incapaz de encontrar una explicación a la enfermedad y el chef que verá como tendrá que adaptar el negocio a medida que la gente va perdiendo los sentidos, ambos lucharán en su campo y a su manera para ayudar mientras su relación va siguiendo su curso.

Mackenzie nos muestra de manera cruda y dura los efectos de la enfermedad, de manera sublime y atrevida en sus últimos compases, pero apuesta en todo momento por el ser humano y en su espíritu de superación y de adaptación a pesar de las complicaciones para salir adelante, un aire optimista que el film bien demuestra que no tiene porque ser una opción equivocada, sino que bien enfocado puede ser tan válido como cualquier otro. Lo que pretende la película es demostrar lo que realmente importa, lo único necesario para vivir que llega como una revelación final que a pesar de la tragedia le da una nueva perspectiva a la humanidad.

Perfect Sense es otro descubrimiento que os tengo que recomendar a todos los que améis la ciencia ficción más minimalista, experimental, y porque no decirlo, sensible, que no sensiblero, un film repleto además de interesantes y atrevidos hallazgos visuales y sonoros que hacen al espectador participe de lo que sucede en la historia. Una película para empezar el año con cine de calidad.
 

Crítica: Headhunters (Hodejegerne)

Headhunters es un thriller noruego al que le tenía muchas ganas y que no me ha defraudado en absoluto. El film se centra en un pequeño hombre llamado Roger que vive por encima de sus posibilidades, decidido a mantener a su lado a una espectacular mujer a base de dinero. Trabaja en una empresa de contratación y también se dedica a robar obras de arte en casa de particulares junto a su socio que trabaja en una empresa de seguridad.

Roger creerá haber encontrado la oportunidad de su vida para no volver a pensar en el dinero robando un cuadro a un recién conocido de su mujer, que además resulta ser el candidato perfecto para una empresa para la que trabaja Roger, pero lo que no llega ni a imaginar es que se va a meter de lleno en la peor pesadilla de su vida.

Headhunters empieza de manera bastante desenfadada, aunque con unos primeros minutos de presentación magníficos, y puede llevar a creer que nos encontramos frente a un film sin mucha chicha, ya que al principio, tanto los personajes como la historia parece que no puede dar mucho de sí, pero si tenemos un poco de paciencia veremos como poco a poco va cambiando el tono y creciendo en intensidad a medida que la situación se empieza a complicar de mala manera.

Roger tendrá que luchar por su vida en una frenética carrera en la que todo su mundo se tambalea a su alrededor y en donde no podrá llegar a fiarse de nadie. Veremos a Roger en situaciones complicadas recurrir a medias extremas para poder sobrevivir que es cuando el film alcanza su mayor clímax de tensión y dramatismo.

Headhunters no deja nada al azar, todo el film está perfectamente planeado y orquestado para que cada conversación, cada situación y cada detalle encaje en un rompecabezas perfecto en el que ninguna pieza está de sobras. Es inevitable identificarse y sufrir con nuestro protagonista, que no deja de ser un pequeño hombre que se ha hecho a si mismo y tiene su particular idea sobre la vida y como vivirla, y que tendrá que ingeniárselas para escapar de todo lo que se le viene encima, siempre con algo de suerte a su favor, eso hay que reconocerlo.

Headhunters es uno de esos descubrimientos que de vez en cuando aparecen y que te alegran la noche, 100 minutos de tiempo apasionantes y bien invertidos en una película que no inventa nada nuevo ni tiene una trama en exceso sorprendente, pero que juega sus cartas de manera efectiva y con convicción para lograr una experiencia el todo recomendable.

Crítica: Ovejas en el Cielo

En Sitges conocí a Adrián Romero, el director de Ovejas en el Cielo, un proyecto que parte de su nueva productora Qumul que ha formado él mismo junto a Irene Martín, que es la actriz del film. Adrián me paso una copia de este su primer film para que pudiera comentarlo en MADO, y es lo que paso a hacer.

De entrada hay que decir que se trata de un film muy amateur y con muy bajo presupuesto, esto seguro echara para atrás a más de uno, pero si nos atrevemos a darle una oportunidad encontraremos un film, que tan solo dura una hora, bastante más interesante de lo que parece a simple vista.

Le pregunté a Adrián si me podía explicar un poco de que iba el film, ya que la sinopsis era toda una interrogante para mí con escasa e imprecisa información que me había dado por correo. Me dijo que no sabía muy bien explicarme y que era mejor que lo viera. Yo voy a intentar explicaros un poco que podemos encontrar en Ovejas en el Cielo.

Ovejas en el Cielo es más que nada la historia de una madre y su hijo, y me atrevería a decir que mucho más la historia de esta chica, una joven que se siente descontenta con su vida, la cual compara con un cuento triste cuento de hadas, con un marido que apenas aparece por casa y con el cual discute siempre por teléfono, y sobre todo con un hijo que la supera, un niño cargado de imaginación y al cual no comprende, que le da más problemas que otra cosa.

Enrique es un niño que desborda creatividad, escribe cuentos que cuelga con un muñeco del tejado, precioso el trozo en que nos cuenta esto, que se pinta los parches que tiene que llevar en el ojo con distintos dibujos y que tiene un amigo imaginario, aquí es donde la película flirtea con el fantástico. Ovejas en el Cielo se construye a base de escenas relacionadas con las leyes de los amigos imaginarios que nos van apareciendo, una especie de decálogo que nos trata el tema de manera muy sutil y otro de los temas en los que hace hincapié el film. El amigo imaginario está ahí todo el rato aunque no se nos muestre ni se mencione de manera directa, y es como si fuera un personaje más de la historia.

Irene Martín es la que se carga todo el peso de la película encima, es la que le da fuerza y consistencia, con una actuación bastante notable para la dificultad que supone un film de estas características, y el niño, que interpreta Alejandro Torres, si que es verdad que no tiene muchas frases y se pasa el rato más jugando y haciendo tonterías a cámara, pero cuando tiene que soltar algo o estar frente a cámara también hay que decir que cumple. Y mención especial merece la voz en off de Rafael Calvo, una voz claramente reconocible que se encarga de leernos las leyes sobre los amigos invisibles y de relatarnos algún suceso importante.

Pero lo que más me llama la atención del film es un guión muy completo y trabajado, que sin duda alguna se ve restringido por la escasez de medios, tanto técnicos como económicos. Un guión que todo el rato se busca a si mismo y se referencia de una escena a otra, y que a medida que transcurre el film vemos que va cuadrando sobre si mismo. Con algunas genialidades que le dan juego al film, como el hecho de llamar fortuna al hámster que tiene el niño de mascota, el muñeco soldado, o que la madre compare su vida con un cuento de hadas entre otras cosas, no es cuestión de desvelarlo todo.

Veo mucho potencial en esta productora si sus siguientes trabajos siguen esta línea, y lo nuevo que presentan es un corto llamado II SCW para Scifiworld, ya rodado con mucha mejor calidad cinematográfica y que además forma parte del prólogo para una obra de más duración. Se trata entonces de un adelanto, casi un teaser del tema y el personaje central de un proyecto que no me negareis que tiene muy buena pinta.

Crítica: The Last Seven

Tras unas caóticas escenas de sangre y confusión, empieza tranquilamente The Last Seven, con un hombre estirado en el suelo de la calle cuyo reloj se para. En medio de un silencio espectral, se levanta y comprueba que no hay nadie a su alrededor. Desesperado deambula por las calles vacías de Londres sin encontrar a nadie. Después de un buen rato se topará con un grupo de personas que se encuentran igual que él, no saben que ha pasado y no pueden recordar nada sobre sus vidas, ni siquiera sus nombres.

A medida que el grupo de siete se va juntando en el Londres desierto, aquí está la gracia del título, se nos van mostrando flashes que no irán dando información sobre los personajes e intuimos que hay efectivamente un nexo común entre ellos que se empieza a desvelar, algo relacionado con el secuestro de una niña y su intento de salvarla por parte de la policía. Nos propone el film que juguemos a descubrir dos misterios, el que se supone es el presente, con los personajes intentando averiguar qué ha pasado en la ciudad de Londres, porque está deshabitada, y el que nos van mostrando los flashes, con los que tendremos que ir juntando las piezas que nos van dando e ir haciéndonos una idea de lo sucedido y cual fue el papel de cada uno de los personajes en la historia.

De entrada, The Last Seven tiene suficientes elementos para engancharnos y mantenernos pegados a la pantalla deseando averiguar más y más cosas, esperando a ver como encajan las piezas una por una dentro de este puzle. Los flashes se van volviendo cada vez más repetitivos y caóticos, montajes rápidos y mareantes que contrarrestan con la calma de la situación presente, en la que los personajes se dedican a discutir entre ellos mientras tratan de encontrar una explicación razonable.

Con tanta interrogante en marcha uno empieza a temer si van a ser capaces de casarlo todo de manera coherente, y ya no solo eso, sino si van a ser capaces de sorprender, que es lo más difícil a estas alturas. The Last Seven lo consigue a medias, si bien no se tarda mucho en hacerse una ligera idea de lo que sucede en los flashes y por donde van los tiros, también es verdad que no hay la suficiente información como para ubicar a todos los personajes y acabar de encajar todas las piezas. Por otro lado, no cuesta demasiado intuir como va a acabar la cosa, y aparte de algún detalle suelto, la sorpresa final no lo es tanto, en parte porque tampoco es demasiado original, ya hemos visto antes cosas parecidas.

The Last Seven es un film que gustará a los amantes de los thrillers de misterio con elementos sobrenaturales y de fantasía. La película sabe mantener la tensión sobre la trama desvelando lo justo para ir haciendo conjeturas y mantener el ritmo y la atención. Depende lo hábiles que seamos descubriremos lo que tienen en común las dos tramas, y todo y así se nos guarda alguna que otra pequeña sorpresa. No es un mal debut para su director, Imran Naqvi, del cual habrá que ver que nos depara en el futuro.

Crítica: The Human Centipide 2: Full Sequence

Ya se puede encontrar la esperada y polémica secuela de The Human Centipide, que así de entrada os puedo avanzar que hace verdadero honor a su fama y al escándalo que se ha formado en torno a ella, y es que resulta un espectáculo absolutamente grotesco y delirante. Pero vayamos por partes.

Tom Six cambia totalmente de tercio en relación con el primer film, el cual se había construido a partir de las bases más típicas de los films de terror con un par de jovencitas perdidas en un bosque que van a parar a la casa de un sádico y perturbado doctor que tiene la idea de crear un ciempiés humano, cosa que acaba llevando a la práctica en pequeña escala. El film ya causo en su día un notable revuelo debido a lo macabro de la situación, pero luego en realidad no era para tanto. Esta primera parte, compensaba el poco mal gusto que exhibía con un algo grado de humor negro que tenia en su mayor exponente la figura de un Mad Doctor hilarante y caricaturesco.

Pero en esta ocasión, el director nos ofrece un film mucho más sobrio y perturbador, tomando esta vez como figura protagonista a Martin, un personaje totalmente desagradable y repugnante a más no poder, gordo, bajito, de ojos saltones y sudoroso que además se pasea en paños menores durante buena parte del metraje y que consigue transmitir todo ese desprecio y a la vez temor sin llegar a abrir la boca.

Rodado en un sucio y lúgubre blanco y negro para alcanzar así un tono mucho más realista y serio que resulta ser todo un acierto, la secuela nos propone un oscuro retrato de un ser marginado y psicológicamente perturbado que trabaja como vigilante en un parking, donde se pasa las horas visionando una y otra vez The Human Centipide con clara devoción y obcecación. No tardaremos en comprobar sus tendencias violentas y como empieza a acumular un número de personas en un destartalado garaje con la clara intención de levar a la práctica los procedimientos explicados en su estimado film.

En blanco y negro, con una puesta en escena más bien pobre, con tres escenarios contados, sin apenas banda sonora, con muy pocos diálogos y con un protagonista que no pronuncia ni una sola palabra en toda la película, esta secuela se salta claramente cualquier tipo de convencionalismos. Solo con estos elementos, sin tener en cuenta su lado más polémico y salvaje, nos encontramos que estamos frente a un film nada fácil ni agradable en su visionado, una arriesgada apuesta que a mi parecer resulta ser también de lo más acertada.

Tom Six se guarda lo mejor, o lo peor según opiniones, para el final, una sublime y antológica carnicería de media hora que pasará a los anales de la historia del cine de terror. Una apoteosis de brutalidad, sangre y casquería que irá in crescendo hasta llegar a cotas de sadismo y crueldad inimaginables en los que el director no se ha cortado ni un pelo, y encima tiene la osadía de colarnos a una embarazada entre las victimas para darle más mal rollo a la escena.

Media hora de tortura sin descanso en la que Martin pretende llevar a cabo su plan de imitar al Mad Doctor, un plan en el que incluso ha conseguido meter a una de las actrices protagonistas del film. Pero claro, sin conocimientos médicos, la tarea resulta ser mucho más complicada de lo que esperaba en principio y acabara buscando soluciones más prácticas.

No voy a extenderme mucho más sobre este final, tan solo decir que aquellos que encontraron que The Human Centipide prometía mucho más de que finalmente ofrecía encontraran en la secuela todas sus expectativas colmadas e incluso me atrevería a decir que incluso mucho más. Por supuesto, cualquier que haya sufrido con la primera que no se le ocurra ni acercarse a aquí a riesgo de sentir nauseas y no poder conciliar el sueño en una semana.

The Human Centipide 2: Full Sequence es sin duda alguna la película más salvaje, provocadora y escandalosa del año, como lo fue el año pasado A Serbian Film, pero es que además se nota que eso es precisamente lo que Six ha buscado, ofender y hacer que toda la mierda explote y te salpique en la cara, como una gran broma, y si se llega a rodar la tercera entrega, y piensa superar esto, que no va a ser nada fácil, que cuente conmigo que yo no pienso perdérmelo.

Crítica: Retreat

Tremenda. No se me ocurre otro adjetivo mejor para definir Retreat que no sea este, tremenda. No son muchas las veces que se puede calificar así a una película, pero es que esta tiene todos los elementos y las buenas maneras para hacerlo. Atención a este debut de Carl Tibbetts, ya que no solo dirige, sino que también firma el guión, y acaba de entrar por la puerta grande en la lista de directores a seguir de cerca.

Ya desde el primer minuto, cuando el plano atraviesa las nubes mientras aparecen unos sencillos títulos de crédito, cuando la música de violines, que nos acompañara durante todo el film, se va imponiendo y aparece el nombre del film y el mar dese el aire donde se empieza a divisar la barca, uno tiene la sensación de que apunta maneras sofisticadas y de buen hacer, y de que esto tiene que ser bueno sí o sí.

Una pareja viaja hasta una isla desierta para arreglar su matrimonio, no sabemos de entrada que les ha sucedido, lo iremos descubriendo a través de ligeras pistas durante el metraje. Allí las cosas no van tan bien como deberían. Él se siente animado y activo, ella se enfrasca en su portátil y no da síntomas de alegría. El paradisiaco entorno y sus planes de reconciliación se verán truncados cuando entra en escena lo que parece ser un soldado herido.

Rápidamente correrán a socorrerle y a darle cobijo, pero el joven empieza a actuar de manera extraña, hasta que les cuenta que en el mundo se ha desatado una pandemia global de rápida contaminación por el aire que está acabando con toda la población. Sin pensarlo dos veces, los encierra en la casa y les da instrucciones para protegerse contra la infección y contra todo aquel que quiera invadir la casa.

Como es de esperar, el film jugará todo el rato con nosotros barajando la posibilidad de si es cierto lo que cuenta este nuevo personaje o simplemente está loco. El soldado tomará el mando y les obligará a seguir sus órdenes mientras nuestra pareja cada vez se siente más confusa al respecto y no sabe a qué atenerse. La tensión constante no va a parar de aumentar a cada escena, sin que sepamos muy bien por donde va a estallar todo.

Obviamente, una película con solo tres personajes encerrados en una casa tiene un duelo actoral de altura, Cillian Murphy hace de marido emperrado en recuperar su matrimonio, pero la situación le acabará sobrepasando cuando irrumpe un esplendido Jaime Bell realmente intimidante bordando un papel muy difícil sobre el que gira toda la trama. Thandie Newton es la esposa de Murphy, una mujer de carácter que de entrada no se dejará amedrentar por el desconocido y animará al marido a rebelarse contra él, algo que parece fuera del alcance de un tipo tan normal como el personaje de Murphy.

Los tres actores están geniales dentro de sus respectivos papeles, no me imagino un casting mejor. El film no se resiente para nada por su limitado escenario, apenas hay pérdida de ritmo y de interés desde su tranquilo inicio hasta su desbocado final, un film sobresaliendo desde el primer minuto al último. Tremendo.

Crítica: Good Neighbours

Good Neighbours es pequeño film canadiense escrito y dirigido por Jacob Tierney que es una mezcla de melodrama contemporáneo salpicado con tintes de thriller muy sutiles. El film básicamente se centra en tres personajes, una chica obsesionada por sus gatos, un joven en silla de ruedas que no sale nunca de su apartamento plagado de peceras, ambos son vecinos y amigos en un bloque de pisos al que se acaba de mudar nuestro tercer protagonista, que tratará de hacerse amigo de ellos nada más llegar.

Louise y Spencer, el chico de la silla de ruedas, parecen estar encaprichados en seguir de cerca las andanzas de un presunto asesino en serie en la ciudad de Montreal, donde sucede la historia. No tardaremos en descubrir que nuestros protagonistas son en realidad unas personas bastante extrañas con muchas manías, muchas de las conversaciones desprenden un aire de extravagancia y de perplejidad que te deja con cara de estupefacción frente a lo que está pasando.

El film avanza a ritmo pesado, parece que no acaba de pasar nada de interés durante un buen rato mientras asistimos a como se van relacionando los tres personajes, tiene algún despunte de originalidad en algunos momentos, pero no evita que pueda llegar a hacerse algo reiterativo y parsimonioso en su desarrollo.

Un buen punto a su favor es que los tres actores están realmente bien en sus papeles, Emily Hampshire borda su papel de loca enamorada de sus dos gatos, que le importan mucho más que las personas y que los cuida como si hijos suyos fueran, Jay Baruchel hace de recién llegado al bloque, un chico tímido y apocado que intentará por todos los medios caer bien a sus dos vecinos y que no podrá caer enamorado de la chica, pero la sorpresa del film es a mi parecer Scott Speedman como minusválido maniático, que lejos de la saga Underworld se está labrando una buena reputación como actor, sobre todo participando en proyectos tan pequeños como este.

Poco a poco se va entrando en materia y acercándonos al thriller, pero no será hasta su tramo final que se encara esta recta que finalmente termina dejando bastante buen sabor de boca después de un trayecto no exento de baches por el cual no sería difícil caer en algún momento, ya que a veces parece hundirse en el lodo de un extraño telefilm romántico a tres bandas que por suerte no se ahoga del todo y sobresale con ciertos destellos de brillantez.

PD: Tengo unas críticas pendientes de películas que tenia ganas de ver tranquilamente esta semana y ya a partir del lunes volveremos con la tónica habitual de nuevo de noticias.

Crítica: Gantz Perfect Answer

La esperada continuación de Gantz, la que según el título iba a responder a las misteriosas cuestiones planteadas en la primera película, algo que no acabó de suceder del todo en la adaptación en forma de serie anime, pero que si que se ha concretado ya hace algunos tomos en la serie de manga, podíamos decir que cumple mucho más que el anime, pero que de ninguna manera se acerca al vasto y complejo entramado del manga.

Y es que sería necesaria una serie televisiva con bastantes temporadas para hacer justicia al manga, que ya ha entrado en su fase final, va por el tomo treinta y pico sin vistas de tener un número final de tomos fijado. La historia, como ya dije en la anterior crítica, es mucho más complicada y enrevesada que en la película, mucho más detallista y con muchas más personajes, y tengo que decir que el significado de las esferas está ya claramente explicado y no tiene nada que ver con lo que nos muestra el film, pero bueno, eso ya es otra historia que no voy a revelar ni aquí ni ahora.

Gantz Perfect Answer continua justo donde lo dejamos y nos seguimos centrando en la figura de Kei Kurono, quien ahora vive junto a una chica que se le ha declarado llamada Tae, con la que cuida del hermano menor de Kato. Pero nada más empezar el film, si somos seguidores del manga, veremos que las cosas van a tomar otros derroteros y que se introduce un nuevo elemento, una misteriosa esfera negra pequeña que dará cuatro puntos a seguir para poder localizar la habitación de la esfera negra.

Esta segunda parte pica del manga un poco de aquí y un poco de allá, cogiendo personajes y situaciones que se dan en la obra de papel, pero situándolas en nuevos contextos acordes con lo que se nos quiere explicar. El film tiene su mejor baza en las escenas de acción, la secuencia del metro, que es totalmente original, es de gran intensidad y está muy bien realizada, y el largo final es espectacular y épico a partes iguales.

Se nos presenta una sola raza de aliens aquí, en la que el film se centra e incluso humaniza dotándolos de emociones, ya que buscan venganza por acabar con los suyos y se preguntan el porqué de esta matanza indiscriminada a los de su especie. Perseguirán sin ningún tipo de miramiento a todos los relacionados con la esfera, sirviéndose de un policía que investiga los extraños sucesos de destrucción que vimos en la primera parte, y que empieza a relacionarlos con la leyenda de la esfera.

Y llegamos al final, que no está exento de interpretaciones y abierto a debates sobre su significado, aunque deja más de una cuestión sin resolver flotando en el aire. A pesar de no estar muy de acuerdo con la solución que nos propone el film, hay que reconocer que esta adaptación de Gantz acaba siendo en general bastante satisfactoria y creo que será lo más cercano que podremos ver nunca en acción real a la serie, lo elementos están bien representados y los personajes también, así como algunas de las primeras misiones y los aliens, con lo cual hay que reconocer el esfuerzo por ofrecernos al menos una adaptación de calidad y que en buena medida era lo único que se podía llegar a hacer en tan solo dos películas, ya que la obra original bien podría dar para una docena como mínimo.

Crítica: Red State

Con Kevin Smith me pasa algo parecido que con Alex De La Iglesia, sus carreras empezaron muy prometedoras pero con el tiempo he llegado a pasar bastante de ellas ya que se han dedicado a realizar comedia tras comedia que me han dejado de interesar. Creo que ambos directores no han sabido sacarle partido a su vena más friki como si lo hicieron en sus comienzos, y como si han sabido hacer por ejemplo directores como Guillermo del Toro o Robert Rodríguez.

Con Red State, Kevin Smith da un giro en su filmografía y nos ofrece un relato de terror psicológico y religioso que si bien no resulta del todo satisfactorio, si que es un soplo de aire fresco a una carrera que ya daba síntomas de cansancio con unos films que reconozco me habían dejado de llamar la atención hace tiempo.

Red State empieza presentándonos a un tres adolescentes de instituto que deciden ir a visitar a una mujer madura que se anuncia por internet con la idea de tener sexo con ella en su caravana. Pero la cosa no saldrá como esperan, y acabarán víctimas de un grupo religioso encabezados por Abin Cooper que celebran una reunión que augura una noche siniestra para los chicos.

El film no tarda en meterse en faena, y lo hace de una manera que personalmente me deja algo frio, toda la historia de los chicos que buscan sexo con una mujer mayor y más tarde, cuando se encuentran atrapados por esta especie de secta que pretende ejecutarlos acusados de lujuria no me acaba de hacer entrar en el film. No se si es la actitud de este grupo religioso en donde parece que ninguno haya roto un plato y que de golpe se rebelen como unos despiadados asesinos o que todo parece un poco frívolo, pero no me acaba de convencer.

Debido a un incidente anterior, la policía acaba pasando por la casa donde se celebra la reunión y las circunstancias desataran un infierno en el que la casa acabará cercada por la policía en un tiroteo en donde la película empieza a ponerse más interesante. Smith aprovecha no solo para arremeter contra los fundamentalistas religiosos, sino también para cargar contra el gobierno y su política terrorista de manera brutal y contundente.

Smith decide rodar de manera minimalista con cámara en mano y sin apenas banda sonora supongo en que busca de dar más realismo al relato, cosa que resulta ser tremendamente acertada, o al menos esa es la sensación que me ha dado.

Red State es un film bastante previsible en su desarrollo que se salva por unas grandiosas actuaciones, tanto de Michael Parks como líder religioso de este grupo algo sobreactuado pero acorde con lo que pide el personaje, como de un inconmensurable John Goodman en uno de los mejores papeles que ha realizado en años. También se salva el film por una de las especialidades de su director, que también es autor del guión, los diálogos, y unos muy buenos golpes de efecto realmente salvajes.

Crítica: X

X es el nuevo film de Jon Hewitt que nos lleva directos al sórdido mundo de la prostitución a través de dos mujeres, dos diferentes puntos de vista, ambos igual de desagradables y lamentables. Por un lado tenemos a Holly, una mujer de 30 años que se ha dedicado toda la vida al negocio y que ahora pretende retirarse, y luego tenemos a Shay, una jovencita que se acaba de fugar de casa que verá en la calle su única manera de conseguir dinero.

Holly lleva desde los 15 años dedicándose a la prostitución, y ha conseguido con el tiempo tener un estatus y una reputación, e incluso llegar a disfrutar del negocio en determinados momentos. Es una mujer con clase y elegancia que se ha hecho a si misma y que ha conseguido mucho dinero, pero ahora que acaba de cumplir los 30 quiere dejar de lado esta vida y viajar a Paris para llevar una nueva vida y cumplir su sueño. Shay es todo lo contrario, con 17 años acaba de llegar a la ciudad y tendrá que enfrentarse al peligroso mundo de la calle. Es una chica sin experiencia, tímida y demasiado generosa para este tipo de vida, de la cual irá aprendiendo a base de golpes.

Las casualidades harán que ambas se acaben encontrando, Holly le pedirá que la acompañe a un trabajo, el cual acabará de manera inesperada y ambas se verán huyendo y temiendo por sus vidas.

X nos propone una mezcla de thriller y drama que funciona mucho mejor en este segundo aspecto, ya que Hewitt no se corta un pelo en retratar de manera cruda y contundente a lo que se tienen que enfrentar a diario las mujeres en este mundo, como tienen que sufrir la humillación y el desprecio, la dependencia del hombre, a cambio de dinero. Son mujeres acostumbradas a decir que si a todo, ya que todo tiene un precio. En cambio, toda la trama de thriller se me antoja mucho más precipitada y con algunas resoluciones un tanto facilonas, esa manera de encontrarse los personajes en todo momento por las calles no es muy realista, por no decir cierta escena en que Holly llama a la amiga desde el portal de su casa y esta…

De todas maneras el film es en todo momento coherente en su trama, que nos dará alguna que otra sorpresa y que llevará a nuestras protagonistas a meterse sin comerlo ni beberlo en un lio del que no será fácil salir.

Atención a esta joven y preciosa promesa que es Hanna Mangan Lawrence, a la cual ya vimos en Acolytes, el anterior film del Hewitt, y que se destapa aquí con un papel tan atrevido como difícil de abordar y que nos acaba transmitiendo toda la fragilidad de un personaje desbordado por las circunstancias que aunque aparenta decisión y empuje para llevar su vida como le venga en gana y de autosuficiencia, está pidiendo a gritos una mano amiga que la rescate. Y sin despreciar para nada a su compañera de reparto, Viva Bianca, una casi desconocida también que resuelve su papel de mujer curtida en mil batallas de manera sobria y competente.

X es un film serio y muy bien rodado, totalmente recomendable, que retrata la desesperación de unas mujeres abocadas a una vida de prostitución de manera concisa pero sin tapujos, tanto en lo bueno como en lo malo, una propuesta a la que hacía tiempo le seguíamos la pista y que no ha decepcionado.