Archive for the ‘críticas de cine’ Category

Crítica: La Hora Más Oscura

Chris Gorak debutó con la estimable Right at Your Door, un film con tintes de apocalipsis donde se centraba en la particular odisea de un hombre encerrado en casa tras un ataque con bombas a la espera de su mujer. Es por eso que no se entiende como Gorak ha podido filmar una soberana tontería simplona como esta La Hora más Oscura que no tiene ningún tipo de continuidad con respecto a su ópera prima.

La Hora más Oscura nos presenta a un par de jóvenes que se desplazan hasta Moscú para presentar un proyecto de software y que se encuentran atrapados en la ciudad en medio de una invasión extraterrestre junto a una pareja de amigas americanas que acaban de conocer en un bar. El film sigue a la estela de películas como Skyline o Battle Los Angeles, aunque me atrevería a decir que un escalafón por debajo que estas, o sea, muy, muy lejos de esa autentico regalazo que es Attack the Block.

La Hora más Oscura apostaba como novedad y aliciente tener unos extraterrestres que son una especie de bolas de energía, pero se muestra incapaz de llegar a profundizar en el tema lo suficiente como para complacernos mínimamente, y todo se queda explicado de manera superficial cuando podría haber dado mucho más juego. Con lo que lo único que nos queda es una película con más poca gracia que otra cosa e incapaz de huir de los tópicos esquemas de protagonistas corriendo de un lado para otro mientras huyen de estos seres.

Ni siquiera hay para deleitarnos la vista sorprendentes efectos especiales más allá de destellos de luz y las muertes que ya hemos visto repetidamente en los tráilers, y como digo, la resolución del verdadero aspecto de los alienígenas es tan decepcionante como pobre y cutre a la hora de efectos visuales.

La hora más Oscura es una autentica tomadura de pelo que insulta directamente a la inteligencia del espectador. SPOILER lo que nos lleva a la escena final cuando todos caen al rio y aparecen en el submarino excepto la chica que resulta se ha perdido y aparece en la otra punta es el giro de guión más patético que he visto en mucho tiempo FIN SPOILER. No hay nada de original en la película y resulta tan solo un desafortunado vehículo de entretenimiento más digno de una telemovie del SyFy Channel que de una película en la que gastarse el dinero en un cine, menos mal que no se ocurrió ir a verla en 3D.

Crítica: Immortals

Tercera película de Tarsem Singh y creo que a estas alturas queda claro, por si alguien lo dudaba, de que se trata de un director al que no hay que perder de vista de aquí en adelante. Singh debutó con un thriller bastante convencional en el año 2000, pero sin embargo ya le otorgó un inclasificable estilo visual que se adelantaba a su época y que muchos por entonces no supieron apreciar, algo que ha convertido a aquel film con el tiempo en una pequeña joya de culto. Seis años tardó Singh en volver a rodar, un proyecto sencillo y más personal pero al que nuevamente dotaba de un increíble potencial estético totalmente orgánico, una fábula llena de color y vida propia.

Singh no se encasilla, y después de un thriller y una fábula realista, se mete de lleno en el cine de aventuras, algo de lo cual ya había mucho en The Fall, y nos lleva hasta la antigua Grecia para contarnos la historia de Teseo, un sencillo campesino que se las acabará viendo con el Rey Hiperión, que quiere rescatar a los titanes y dominar el mundo. Esta Grecia poco tiene que ver con la Grecia real, más bien se toma prestada una época y unos dioses que ya hemos visto en los últimos tiempos que dan mucho juego.

Se ha publicitado mucho que la cinta viene producida por los mismos productores de 300, ya sabemos que citar una película de éxito en taquilla siempre motiva más al gran público, y Tarsem Singh aun no tiene suficiente renombre como director como para atraer al público mayoritario. Seguramente Immortals usa técnicas digitales similares a las que usó en su día Zack Snyder, pero el resultado es bastante diferente entre ambos films. Snyder es un gran amante de la cámara lenta y del colorido, y Singh destaca más como un artista de vestuario y escenarios imposibles. Ambos son sin duda los dos directores con mayor potencial visual que hay en el cine hoy día, podríamos también incluir a los Wachowski, pero estos no se prodigan mucho, y hay que agradecer que cada uno sea diferente y complementario del otro.

En cuanto a guión, el film cumple a la perfección como película de entretenimiento, aunque bien se le podía haber pedido algo más que limitarse a la simpleza del cine actual de acción y aventuras, cada vez más empeñado en parecerse a un videojuego en el que vamos cambiando de escenario sin apenas saber muy bien como llegamos de un lugar a otro, y a veces sin saber el porqué vamos de un lugar a otro.

Como ya podéis imaginar por todo lo dicho, la mayor baza del film es su portentoso apartado estético y visual, en donde Singh vuelve a hacer gala de su peculiar estilo pomposo a la hora de vestir personajes, los trajes de las vírgenes son increíbles, así como la variedad de armaduras y cascos que se nos muestran, desde los dioses hasta las tropas del Rey Hyperión, y de escenarios realmente grotescos, como la cárcel de los titanes que nos muestran nada más empezar el film, o sencillamente majestuosos. Pero no solo de vestuario y escenarios se llena el film, sino que Singh también le ha cogido el gusto a la cámara lenta, y podemos apreciar sobretodo cada vez que aparecen los dioses en batalla, un autentico espectáculo en el que para nuestro goce, no se han cortado en nada a la hora de mostrar sangre y crudeza, un par de secuencias que ya bien valen el pago de la entrada de cine.

Singh se atreve ahora con el cuento de Blancanieves y, por lo que avanza el tráiler, va a tener un tono más de comedia que otra cosa, pero está claro es que ya sea la película mejor o peor, no hay que dejar pasar la oportunidad de ver con que nos va a sorprender el director esta vez en el plano estético y visual, y seguro que merecerá la pena.

Crítica: Phineas y Ferb La Película

Si hay actualmente una serie de televisión que merezca haber dado el salto a la gran pantalla, si no contamos a Padre de Familia, esa es sin duda Phineas y Ferb, una serie claramente familiar e infantil pero que ha sabido conjugar perfectamente la fórmula para gustar a los más pequeños y además hacerse con el favor del público más juvenil y, porque no decirlo, adulto, que se ha dejado embelesar por unos personajes frescos, unas tramas imaginativas y divertidas, a pesar de tener siempre el mismo esquema, y un punto de frikismo que nos encanta. Y claro, también porque tiene a un ornitorrinco de secundario que es un agente secreto encubierto.

Siempre que una serie de animación pasa al cine, esta parece ser mucho más trabajada y elaborada en su aspecto visual, cosa que aquí también sucede. Los dos hermanos acabaran esta vez en una dimensión paralela en la que tendrán que buscar a sus alter egos para que les ayuden a regresar a casa.

El film nos ofrece por fin la oportunidad de vivir una de las escenas más esperadas y deseadas de cualquier fan de la serie, que Phineas y Ferb descubran por una vez que su querida mascota es en realidad un agente secreto. Pero no solo eso, sino que también veremos a los dos hermanos conociendo al Dr. Doofenshmirtz, descubriremos el origen de Perry y como se acabó convirtiendo en mascota de los hermanos. Y todos juntos tendrán que enfrentarse a una amenaza mayor. Y más cosas, ya que en el film tienen cabida prácticamente todos los personajes que han circulado por la serie durante estos años.

Una de las gracias del film es ir descubriendo precisamente a estos personajes en la dimensión paralela y como sus roles son distintos que los de la serie que conocemos, ya que en esta dimensión, el Dr. Doofenshmirtz se ha hecho con el control total del área de los tres estados, y la pandilla de amigos de Phineas y Ferb son parte de la resistencia. Al igual que en la serie, no podían faltar las canciones, con guiño incluido en una de ellas a la sintonía.

Y es que los guiños al seguidor de la serie son varios en todo el film, con lo cual resulta prácticamente imprescindible como mínimo saber de que va la cosa antes de acercarse a ver la película si se quiere disfrutar con ella. Si uno no ha visto ni un solo episodio de la serie más le vale verse unos cuantos antes para al menos conocer a los personajes y saber cual es la función de cada uno de ellos.

No negare que Phineas y Ferb La Película cojea del mismo pie que prácticamente todas las adaptaciones al cine de series animadas, y es que la cosa no deja de ser un capítulo estirado en exceso. No se si es la sensación de estar viendo una trama con tus personajes que dura más de quince minutos o que, pero por poco que dure el film, que es una hora y poco, se acaba haciendo algo largo en algunos momentos.

Pese a todo, Phineas y Ferb La Película es un grandioso regalo para cualquier fan de la serie, que además se atreve en los tiempos que corren a enorgullecerse de presentar una aventura en 2D que no deberías perderte. Y si aun no has visto nunca Phineas y Ferb, ya estás tardando en descubrirla en los muchos canales en los que la emiten, aun estas a tiempo de ver una de las mejores y más divertidas series animadas de los últimos años.

Crítica: El Árbol de la vida

No suele pasar que uno vea una película y acabe tan confuso sobre lo que ha visto que sea incapaz de decidir si le ha gustado o si lo que ha visto es un coñazo pedante de aquí te espero. Es algo que puede suceder con Lynch por ejemplo y algunos directores más, como pasa con Malick. Por un lado, te has visto atrapado por la innegable belleza de sus imágenes, su música y su complejidad, pero por otro lado, acabas totalmente ofuscado ya que deduces que te has perdido la mitad de las cosas inmersas en una simbología metafórica que se te escapa y, también hay que admitirlo, por momentos no has podido evitar algún que otro bostezo que clamaba a dejarse llevar por los brazos de Morfeo en vez de seguir intentando descifrar cada una de sus pretensiones.

Y entonces uno tiene que llegar a casa y ponerse a buscar en la bendita internet donde gente seguramente mucho más lista que tú, ó con más cultura, ó simplemente más enterada en estos temas, te acaba explicando muchas de las cosas que tú en aquel momento no pillaste por culpa de tu ignorancia, tu escasez de conocimientos, ó quizás simplemente por tu falta de atención justo cuando se producía el maldito bostezo otra vez.

Y claro, sería muy fácil coger un poco de aquí y otro poco de allá, hacerse el enterado, y acabar redactando una crítica en las que poder dárselas de inteligente y de culto, y de mira cuantas cosas que he acabado deduciendo y que te explico para que tú, que estas buscando en internet, y que valientemente has aguantado el tipo viendo todo el film y que encima pretendes enterarte de todo porque como mínimo te ha picado la curiosidad o quieres comprobar si lo que has captado es lo correcto, las entiendas. Pero nunca ha sido mi estilo el dármelas de lo que no soy y mucho menos copiar a los demás, y creedme que he leído la suficiente información para al menos pensar que lo he comprendido casi todo.

Y una gran mayoría no duda en tildar al film de Malick de poético, y a mí la poesía es algo que personalmente siempre me ha cautivado, intrigado y también desesperado. Me fascina su gran capacidad para jugar con las palabras, la creación de metáforas y de figuras literarias enrevesadas, como el lenguaje se hace elegante y exquisito, pero también me exaspera el tener que leer el mismo texto tres y cuatro veces intentando desenmarañar el significado de cado uno de los versos y estrofas sin muchas veces llegar a tener claro del todo cual es este.

Después de todo este rollo seguramente esperaras que te cuente algo ya en serio sobre de que va El Árbol de la Vida, pero si has llegado hasta aquí tendrías que haber percibido ya que todavía no tengo claro por donde empezar, y que después de pasarme unas horas leyendo a gente por internet, con mucha de la cual puedes llegar a flipar, que ha interpretado el film, e incluso muchas de sus secuencias, de una manera en la que a mí me sería incapaz hacerlo, no me queda más remedio que encomendarte a San Google y que decidas por ti mismo después de ver el film, y de leer toda la información, si ha valido la pena o si ha sido una enorme pérdida de tiempo cuando en la sala de al lado estaban estrenando Colombiana con Zoe Saldana pegando tiros a todo el que se mueva y repartiendo hostias como panes.

Crítica: L’illusionniste (El Ilusionista)

Sylvain Chomet nos vuelve a regalar otra maravilla animada después de Les triplettes de Belleville con este El Ilusionista, mucho más melodramática y realista que la anterior aventura caricaturesca y surrealista, pero manteniéndose fiel a su particular estilo de ofrecernos un cine prácticamente mudo en el que las imágenes son suficientes para transmitir las emociones y lo que quieren transmitir sus personajes.

El Ilusionista nos lleva hasta 1959 y nos presenta a un mago ya mayor que viaja de país en país y que está en horas bajas, que ve como el espectáculo al que se ha dedicado toda su vida ya no llama la atención de la gente como hacía antes, ahora el pop está de moda y los jóvenes pierden el norte con este tipo de espectáculos. Nuestro protagonista acabará en una isla escocesa donde conocerá a Alice, una joven con la que conectará y acabará acogiendo como a una hija.

Chomet no muestra un cambio generacional en el que los viejos espectáculos ya no son bien recibidos, payasos, marionetistas y malabaristas acabarán sucumbiendo a los nuevos gustos y abandonándose incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos ni de ganarse la vida de otra manera. Nuestro protagonista se encontrará en la misma situación, viendo como los teatros están cada vez más vacios de gente y como esta ya no se emociona ni se interesa por sus viejos trucos. Probar suerte en otros trabajos no resulta ser la solución que espera a su problema de dinero ya que ser mago es lo único que ha hecho toda su vida y no sabe hacer otra cosa.

El ilusionista es un film cargado de melancolía y de tristeza, que a pesar de todo no renuncia al sentido del humor en varias de sus escenas mientras acompañamos a este buen hombre en su decadente camino sin que llegue a perder ni un ápice de generosidad ni elegancia, ni de ilusión por su trabajo. Nuestro mago siempre va acompañado por un conejo algo regordete que protagoniza alguna de las escenas más divertidas con su agrio carácter agresivo, pero es a la vez el centro de una de las escenas más emotivas y desconsoladoras justo al final del film.

Chomet insiste en un cine que hoy en día está tan desfasado y anticuado como los espectáculos que profesan los personajes de su película, pero que a la vez está tan cargado de magia y de belleza como estos. Hay que agradecer por tanto, que en los tiempos que corren haya gente valiente y atrevida que apueste todavía por seguir maravillándonos con este tipo de espectáculos que no deberían faltar nunca, lejos de las modas, con el viejo sabor de los clásicos y sin duda más perecederos y reivindicables.

El Ilusionista es una autentica joya, una lección de cine magistral, una delicia para los sentidos, un espectáculo que ningún cinéfilo que se precie debe dejar pasar, porque películas como estás se nos regalan cada bien poco tiempo y no hay que perderse estas escasas oportunidades de disfrutar del cine con mayúsculas.

PD: Al final de los títulos de crédito hay una pequeña y divertida escena final para el que quiera quedarse a verla.

Crítica: Arrietty y el mundo de los diminutos

Cada vez que nos llega un nuevo film animado del estudio Ghibli y sobre todo en el que participe Miyazaki hay que estar agradecidos, primero porque está gente, al igual que Pixar, no suele fallar, y segundo, porque el viejo maestro se nos retirará un día de estos, o al menos eso viene diciendo desde hace ya unas cuantas películas, y hay que saborear cada nuevo trabajo suyo como su fuera a ser el último.

Miyazaki en esta ocasión no dirige, pero si que colabora en la elaboración del guión, y de la dirección se ocupa Hiromasa Yonebayashi, que debuta con este film aunque ya lleva una larga trayectoria como animador dentro del estudio. El film contiene todas las señas de identidad de Miyazaki, todo se inicia con un viaje, el de un niño de delicada salud que se muda a una casa de campo donde su madre lo dejará al cuidado de su tía abuela, y el elemento fantástico está esta vez representado por unas diminutas criaturas que viven entre las paredes de la casa.

Todo el inicio del film es sencillamente maravilloso y vendrá a marcarnos el ritmo y el tono del film, que ya veremos que esta vez de aventura desenfrenada nada de nada, y que apunta más a que la cosa va a discurrir con mucha más calma. Asistiremos al día a día de esta familia formada por el padre, la madre y la joven hija de 14 años que espera con ansias aventurarse en el mundo exterior y que acabará acompañando a su padre en la excursión nocturna en busca de comida y materiales. El nivel de detalle, de realismo y cotidianeidad es simplemente abrumador, en tan solo unos minutos asistimos y somos cómplices del nivel de dificultad y de peligro que padecen estos pequeños seres cuyas excursiones representan su único modo de sustento y a la vez su mayor amenaza.

Arrietty, que es como se llama la joven, es pillada por el niño de la casa, quien ya avisado por anteriores historias, decide emprender la difícil tarea de hacerse amigo de la diminuta inquilina. La relación entre los dos no será fácil para ninguno, y costará que Arrietty llegue a confiar en el joven desconocido, ya que estos tienen prohibido dejarse ver por los humanos. Volvemos a incidir en otro de los temas habituales en el cine de Miyazaki, la amistad, y no nos dejaremos de lado tampoco el tema de la naturaleza, también muy presente en todo el film.

La vida de estos pequeños seres se nos presenta dura y llena de dificultades, pero a la vez tierna y llena de afecto, una familia solitaria que extraña a los de su especie y que se pregunta a menudo si quedarán muchos como ellos, y que tendrá que hacer sacrificios y arriesgarse para poder sobrevivir y salir adelante.

No creo que haga falta decir que el nivel de la animación es una vez más perfecto, plagado de detallismo y de matices de color, una delicatessen artesanal que se adapta a este mundo diminuto incluso en el efecto de la densidad del agua y otros detalles y que la música que acompaña el film es igualmente una maravilla de delicadeza y elegancia.

Arrietty se aleja bastante de la línea de los últimos films del estudio Ghibli, se trata de un drama intimista de acción muy pausada y contenida, que pretende abordar el tema con un realismo palpable y sin más elemento fantástico que el que representan la existencia de estos diminutos seres. Es sin duda un film de animación claramente encaminado al puro disfrute de los adultos que aun tiene un corazón de niño en su interior.

Crítica: Super 8

Super 8 nos había prometido en sus trailers y avances recuperar el espíritu perdido de las películas de niños de los 80 con Los Goonies a la cabeza y seguida de cerca por Una Pandilla Alucinante, aunque en aquella época también había películas como Exploradores o El vuelo del navegante y alguna más que ahora no me viene a la cabeza, y claro no nos olvidemos de la más famosa de todas, E. T. En la década actual, el cine de aventuras para niños, si no contamos el más que aceptable nivel de las películas de animación, ha sufrido el síndrome Harry Potter, y ha estado buscando sin éxito y además con resultados bastante mediocres, imitar a esta saga con una gran variedad de adaptaciones literarias de fantasía con la única carta para apostar que la de los efectos especiales, pero totalmente vacías de alma y de la que solo Las Crónicas de Narnia ha conseguido seguir adelante con un par de secuelas. Tendría que remontarme hasta el 2003 para dar con una película protagonizada por niños que realmente valiera la pena y que tenia buena parte de ese espíritu de los 80, se trata de La Maldición de los Hoyos.

Por suerte, Super 8 nos vuelve a traer una aventura protagonizada por niños tanto o más disfrutable para adultos que para estos, una historia de ciencia ficción con un fuerte componente nostálgico para todos aquellos que vivimos aquella época pero que además es una película con cuerpo y alma totalmente disfrutable para las nuevas generaciones.

Super 8 se centra en Joe, un niño que ha perdido a su madre hace poco y que es el hijo del sheriff de un pequeño pueblo. Junto a sus amigos, están rodando un corto de zombis para un concurso. Una noche en la que se escapan para rodar una escena en una estación de tren, se verán envueltos en medio de un accidente en el que el tren descarrila, en una escena realmente impresionante de efectos especiales. El accidente está envuelto en un halo de misterio que atrapará a los niños y con el cual tendrán que enfrentarse y descubrir sus incógnitas.

El film consigue dar su punto de protagonismo a todos y cada uno de los personajes, el gordito mandón que es el que dirige el corto, el adicto a las explosiones que se ocupa de los efectos del film y el que protagoniza el corto y que siempre vomita. A estos se les unirá la chica, una estupenda Elle Fanning con su propio drama personal y que no tardará en hacer buenas migas con Joe, muy a pesar de que sus respectivos padres no se pueden ni ver.

Abusando un poco del drama más facilón y resultón que llena la parte intermedia del film, nos acabaremos adentrando en la explosiva y trepidante parte final y en el enfrentamiento con la misteriosa criatura que escapa del tren y de la cual hay que dar gracias que en los tiempos que corren no se haya filtrado ni una sola imagen durante la promoción del film, guardando así toda la intriga para la película.

Tendríamos que reclamar que se nos ofrecieran más películas como esta Super 8, seguro que tanto nosotros como los niños lo acabarían agradeciendo. Con suerte, con el final de Harry Potter y las buenas críticas de Super 8, el cine para niños de aventuras empiece a cambiar a partir de este año, de ilusiones también se vive.

Crítica: El Origen del Planeta de los Simios

El Origen del Planeta de los Simios nos devuelve al universo del clásico de ciencia ficción diez años después de que Tim Burton intentara con no demasiado éxito rehacer el film original de 1968. Esta vez se toma como referente una de las secuelas, en concreto la titulado La Rebelión de los Simios de 1972, que nos contaba como una epidemia había acabado con todos los perros y gatos del planeta, lo que había llevado a que los simios acabarán como mascotas de los humanos, que acababan convirtiéndose en sirvientes. En el film había un centro de entrenamiento en donde los monos eran sometidos a entrenamiento a base de palizas y torturas. Cesar era en esta ocasión el hijo secreto de Zira y Cornelius, que en la anterior secuela, la segunda de la saga, huían del desastre nuclear del futuro y viajaban al pasado.

La nueva versión prescinde de esta rocambolesca paradoja temporal y se basa más en la ciencia y la ingeniería genética, sin duda mucho más acorde a los tiempos que corren. Cesar es ahora un producto de un experimento con un fármaco nuevo destinado a la cura del alzhéimer, pero que tendrá efectos secundarios que no se esperaban.

Cesar es el verdadero protagonista de la cinta, veremos su evolución, como va creciendo su coeficiente intelectual y cómo acabará asqueado de los humanos y rebelándose reclamando libertad para él y los suyos. James Franco aparta la parte humana a la historia, es el crea el fármaco y experimente con él con el incentivo de curar a su padre aquejado de alzhéimer. Se hará cargo de Cesar y será parte de su educación hasta que un incidente acaba con el simio en un centro donde será maltratado junto a los de su especie.

La gran lacra del film es que ya sabemos lo que va a pasar y como acaba la cosa, y por si eso no fuera poco, los muchos avances en forma de tráiler ya nos han mostrado prácticamente todas las escenas de acción cuando los simios se rebelan, así que el factor sorpresa es prácticamente nulo.

El factor positivo es sin duda unos magníficos efectos especiales de la WETA que rozan la perfección, y digo rozan porque aún queda mucho trabajo por hacer para alcanzarla, y eso se nota en algunos momentos del film, pero es lo suficientemente convincente para parecer real en ocasiones. Mucho tendría que cambiar la cosa para que este año no se llevaran el Oscar a los mejores efectos especiales.

Hay que agradecer los detalles que hacen referencia al film original, se puede apreciar en un televisor noticias sobre un viaje a Marte y como luego más tarde un periódico anuncia que la nave se ha perdido. El Origen del Planeta de los Simios es un film muy correcto de ciencia ficción que vuelve a incidir en la crueldad humana y en el peligro de los experimentos con fármacos. Ahora falta una secuela que nos cuente como un grupo de simios se acaba alzando por encima de la población mundial y dominando el planeta, ya que el film no deja nada al aire y se ha preocupado incluso de sembrar la semilla de la posible destrucción humana.

Crítica: Capitán América, El Primer Vengador

Ni Kenneth Branagh ni Martin Campbell, ha tenido que venir Joe Johnston, quizás a priori el de menor prestigio de los tres, a demostrar como se tiene que hacer un film de superhéroes con cara y ojos, y restregarle así a esos dos su Capitán América. Esta vez, un film de superhéroes si que llega a convencer como sucedía con X-Men: First Class, el otro film de superhéroes que este año se salva de la quema.

El Capitán América es un superhéroe que a priori nunca me ha interesado demasiado, aunque he de reconocer que su peso los últimos años dentro del universo Marvel ha sido bastante notable. Así que ya de entrada, conseguir que un superhéroe tan patriótico e incluso tan repelente, por llamarlo de alguna manera, consiga ser mucho más accesible y agradable que cualquiera de los superhéroes Marvel vistos hasta la fecha que podremos ver en Los Vengadores ya dice mucho.

Y es que Johnston logra dotar de una humanidad, de un carisma y de una humildad al personaje realmente encomiable, llegas a sentir gran simpatía por el pequeño renacuajo cuyo único interés es alistarse en el ejército para ayudar a sus camaradas y a su país a luchar contra los nazis, pero con unos ideales firmes y honestos, ideales que mantendrá incluso después de someterse al experimento del supersoldado y ver como su cuerpo y su fuerza son aumentados llegando a tener capacidades sobrehumanas.

Gran parte del acierto del personaje se debe a un Chris Evans que está realmente perfecto y comedido en su papel de Steve Rogers, al que acompañan una bella Hayley Atwell que sin duda tiene uno de los papeles femeninos más agradecidos que se han podido ver en un film de superhéroes. Hugo Weaving sigue estando perfecto como villano, Tommy Lee Jones no necesita mucho esfuerzo para componer mínimamente su personaje de coronel gruñon pero bonachón y Dominic Cooper nos permite conocer un poco más al padre de Tony Stark/Iron Man, Howard Stark.

Capitán América, El Primer Vengador, realmente se esfuerza en presentarnos al  héroe y en mostrarnos sus motivaciones, sabe además conjugar perfectamente las dosis de humor, como mucho me han sobrado un par de escenas, pero consigue algún que otro gag de lo más gracioso. El film no abusa de efectismos en las escenas de acción, estás son bastante realistas y sin muchos efectos especiales e incluso diría que algo escasas, pero no por ello se resiente el ritmo del film ni mucho menos. Podemos ver perfectamente como el Capi lanza su escudo y tras rebotar y acabar con el malo este vuelve a su mano sin tener que recurrir a la típica escena de la cámara sobre el escudo.

Lo que si que se consigue, y donde seguramente habrá ido a parar gran parte del presupuesto, es una recreación de época de lo más lograda, los efectos especiales están en muchos de los escenarios del film y son imprescindibles aunque puedan pasar desapercibidos.

Joe Johnston demuestra como hacer un film de superhéroes con corazón y con cabeza, con un guión solido centrado en el personaje, sin renunciar a las dosis de humor pero sin caer en el ridículo, sin necesidad de representar escenas de acción imposible de grandes efectos especiales pero sí escenas realistas y creíbles, y estoy seguro que tanto público como crítica le darán la razón mucho más que a la Linterna Verde estrenada la semana pasada.

Crítica: Green Lantern

DC, junto a Warner Bros., se apunta a sacar partido de su amplia cartera de personajes superheroicos al igual que ya hace actualmente Marvel. Sin tener en cuenta los dos buques insignia de la editorial, que son Superman y Batman, DC tiene un vasto universo de posibilidades con todos sus personajes, pero el primero que ha sido trasladado a la gran pantalla ha sido este Green Lantern, como bien podría haber sido Wonder Woman, Green Arrow, Aquaman o Plastic Man entre los más conocidos.

Green Lantern se asemeja mucho más a los últimos films de la Marvel que a las últimas adaptaciones de superhéroes de DC de la mano de Nolan o Singer. Con esto quiero decir que a la película de Martin Campbell le falta atrevimiento para ir algo más allá de un mero entretenimiento comercial correcto, es una propuesta poco personal y nada valiente que puede llegar a contentar al más conformista, pero nunca a impresionar ni a sorprender.

El universo de Green Lantern es complejo y difícil de llevar a la gran pantalla por la cantidad de efectos especiales que se necesitan para ajustarse a él, en este aspecto el film logra momentos en que convence y otros en los que se nota demasiado el artificio. La novedad de realizar el traje del héroe completamente por ordenador tiene sus peores momentos en las escenas en las que este aparece más pausado, donde se nota demasiado que a esta segunda piel le falta textura y volumen, y sin duda la máscara es la que sale peor parada. Los personajes alienígenas me resultan bastante convincentes, aunque les falten minutos a algunos de ellos, Kilowog está espectacular y realmente feo. Los efectos creados por el anillo son de lo más aceptables y lo que más se acerca a una representación real de los comics, las figuras creadas por el personajes también son sin duda lo más fácil de recrear.

Ryan Reynols tiene un papel a su medida con Hal Jordan, nada que objetar, Blake Lively compone un personaje femenino que no se aleja mucho del resto de producciones de este tipo en donde la chica no pasa de ser un mero interés amoroso para el protagonista por mucho que intenten dotarla de una personalidad guerrera. La presencia de Tim Robbins no es muy abultada y compone a un personaje más caricaturesco que otra cosa, y si hay que destacar a algún secundario ese seria Peter Sarsgaard haciendo de científico que se siente repudiado por todos que compone a un personaje de lo más completo y cuyo maquillaje es mucho mejor que algunos de los efectos especiales.

Green Lantern tiene sus mejores momentos al principio y se va desinflando poco a poco hasta llegar a un climax final que se acaba resolviendo de manera demasiado apresurada y sin nada de épica ni emoción. Al mundo de Oa le faltan minutos, el entrenamiento del personaje y presentación se queda corto. Y todo esto debido a que el film no dura demasiado, unos 100 minutos cuando podría haber llegado tranquilamente a las dos horas, y haber empleado un cuarto de hora más al menos en el final o en concretar algunas escenas que saben a poco.

Parece que ya se está anunciando que la posible secuela del personaje será mucho más adulta y oscura, como si la palabra oscura fuera a solucionar los problemas de un film al que le faltan otras cosas aparte, como un guión más centrado y elaborado que se deje de escenas chorras, que las hay, y un director que sepa darle un toque diferencial y personal, y que sepa tratar los traumas y miedos de los personajes de una manera más profunda y no tan superficial.