Crítica: Immortals
Tercera película de Tarsem Singh y creo que a estas alturas queda claro, por si alguien lo dudaba, de que se trata de un director al que no hay que perder de vista de aquí en adelante. Singh debutó con un thriller bastante convencional en el año 2000, pero sin embargo ya le otorgó un inclasificable estilo visual que se adelantaba a su época y que muchos por entonces no supieron apreciar, algo que ha convertido a aquel film con el tiempo en una pequeña joya de culto. Seis años tardó Singh en volver a rodar, un proyecto sencillo y más personal pero al que nuevamente dotaba de un increíble potencial estético totalmente orgánico, una fábula llena de color y vida propia.
Singh no se encasilla, y después de un thriller y una fábula realista, se mete de lleno en el cine de aventuras, algo de lo cual ya había mucho en The Fall, y nos lleva hasta la antigua Grecia para contarnos la historia de Teseo, un sencillo campesino que se las acabará viendo con el Rey Hiperión, que quiere rescatar a los titanes y dominar el mundo. Esta Grecia poco tiene que ver con la Grecia real, más bien se toma prestada una época y unos dioses que ya hemos visto en los últimos tiempos que dan mucho juego.
Se ha publicitado mucho que la cinta viene producida por los mismos productores de 300, ya sabemos que citar una película de éxito en taquilla siempre motiva más al gran público, y Tarsem Singh aun no tiene suficiente renombre como director como para atraer al público mayoritario. Seguramente Immortals usa técnicas digitales similares a las que usó en su día Zack Snyder, pero el resultado es bastante diferente entre ambos films. Snyder es un gran amante de la cámara lenta y del colorido, y Singh destaca más como un artista de vestuario y escenarios imposibles. Ambos son sin duda los dos directores con mayor potencial visual que hay en el cine hoy día, podríamos también incluir a los Wachowski, pero estos no se prodigan mucho, y hay que agradecer que cada uno sea diferente y complementario del otro.
En cuanto a guión, el film cumple a la perfección como película de entretenimiento, aunque bien se le podía haber pedido algo más que limitarse a la simpleza del cine actual de acción y aventuras, cada vez más empeñado en parecerse a un videojuego en el que vamos cambiando de escenario sin apenas saber muy bien como llegamos de un lugar a otro, y a veces sin saber el porqué vamos de un lugar a otro.
Como ya podéis imaginar por todo lo dicho, la mayor baza del film es su portentoso apartado estético y visual, en donde Singh vuelve a hacer gala de su peculiar estilo pomposo a la hora de vestir personajes, los trajes de las vírgenes son increíbles, así como la variedad de armaduras y cascos que se nos muestran, desde los dioses hasta las tropas del Rey Hyperión, y de escenarios realmente grotescos, como la cárcel de los titanes que nos muestran nada más empezar el film, o sencillamente majestuosos. Pero no solo de vestuario y escenarios se llena el film, sino que Singh también le ha cogido el gusto a la cámara lenta, y podemos apreciar sobretodo cada vez que aparecen los dioses en batalla, un autentico espectáculo en el que para nuestro goce, no se han cortado en nada a la hora de mostrar sangre y crudeza, un par de secuencias que ya bien valen el pago de la entrada de cine.
Singh se atreve ahora con el cuento de Blancanieves y, por lo que avanza el tráiler, va a tener un tono más de comedia que otra cosa, pero está claro es que ya sea la película mejor o peor, no hay que dejar pasar la oportunidad de ver con que nos va a sorprender el director esta vez en el plano estético y visual, y seguro que merecerá la pena.
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