Demasiados años han tenido que pasar desde 1987 para que los Predators vuelvan a la gran pantalla con un film hecho a medida y recuperando las claves del éxito del primer film, eso sin tener en cuenta la secuela que se realizó tres años más tarde y que sin estar a la altura del primer film, siempre me ha parecido un film bastante digno y entretenido pese a todo.
Hemos tenido que sufrir que los predators y los aliens se vieran inmiscuidos en un par de películas cuyo uno atractivo acabó siendo el morbo de ver a las dos razas alienígenas más famosas del cine enfrentándose entre ellas. Pero parece que las cosas han vuelto al lugar donde nunca debieron de moverse, por su lado los Aliens preparan nuevo film de la mano de su creador Ridley Scott, y los Predators han tenido la suerte de contar con Robert Rodriguez como padrino en su nueva aventura, una secuela en toda regla del primer film.
Predators vuelve a repetir situación, nos encontramos con un grupo de combatientes en medio de una jungla en la que tendrán que enfrentarse a esta peligrosa raza que les dará caza. La gracia del asunto es que esta vez nos trasladamos a otro planeta, una especie de coto de caza para estos seres en donde envían como presas a los mejores guerreros de otros mundos. Los mejores guerreros de La Tierra no son más que mercenarios, agentes secretos y delincuentes varios.
Con un inicio de lo más vertiginoso, iremos conociendo a los integrantes de nuestro grupo y como van descubriendo la difícil situación en la que se encuentran, aislados en un planeta inhóspito y desconocido, con extraños peligros que les acechan.
Predators pretende emular la misma fórmula de su original, y la formula funciona a la perfección con el añadido de que al ser otro planeta le otorga un grado más en post de la ciencia ficción. Nuestros protagonistas son rudos combatientes, entre los que destaca un enorme Adrien Brody, sobre el cual recaía todo el peso de emular a Schwarzenegger y del que sale bastante airoso en la piel de un antihéroe sabelotodo sin escrúpulos que tan solo se preocupa de su propia supervivencia y que no duda en utilizar al resto para ello.
Entre el resto del reparto cabe destacar la parte femenina interpretada por una Alice Braga vista recientemente en Repo Men y que vuelve a estar perfecta en el papel de chica dura. Los demás tendrán su minuto de gloria, aunque el misterioso yakuza es uno de los que se lleva la palma en su escena en plan samurái con uno de los predators. Peor suerte corre Laurence Fishburne, cuyo personaje parece tener mucho potencial cuando aparece, pero que acaba difuminándose y siendo desaprovechado, con un final que merecía ser más solemne.
El film está plagado de acción a raudales, descubriremos nuevas razas de predators y más cosas, manteniendo en todo momento una atmosfera opresiva y de tensión, pero uno no deja de tener la sensación de que se va repitiendo el mismo esquema una y otra vez, sobre todo al principio que es más evidente, en donde vamos pasando de escena a escena hasta llegar a una sorpresa, volvemos a unas cuantas escenas y tenemos otra sorpresa, y así sucesivamente.
Pese a todo, Predators es mucho más digna secuela que Predator 2 de 1990, y Nimród Antal se descubre como un director a seguirle la pista en futuros proyectos, será un tipo que dará que hablar si sigue en la misma línea. Y además nos quedamos con un final abierto que deja muchas posibilidades para que esta nueva secuela no sea un hecho aislado, sino que sea el comienzo de una nueva saga que espero nos de muchas más alegrías a los fans del personaje.