Más allá de Sitges 2008 XVI: City of Ember, Ponyo y Long Weekeng
Vamos ya con las últimas entradas del festival que si tengo tiempo acabaré ya hoy dando lugar a las reflexiones varias que ha provocado este año el festival de Sitges.
City of Ember: Empiezo la mañana temprano con el film de clausura elegido para este año, lo nuevo de Gil Kenan después de Monster House. Con la humanidad abocada al desastre, se toma la decisión de crear una ciudad subterránea para salvar la vida humana, una ciudad alimentada por un gran generador que da luz y electricidad. En una caja entregada al primer alcalde de la ciudad se encierran las instrucciones a seguir cuando hayan pasado 200 años, esta caja debe pasar de alcalde en alcalde, pero con el tiempo esta caja quedará en el olvido y nadie estará para ver como se abre y desvela su contenido. Pasados ya los años, la ciudad de Ember está en un completo deterioro y los fallos de las luces son cada vez más preocupantes y las reservas de alimentos escasean.
City of Ember propone una vuelta de tuerca al tema de los refugios nucleares, en modo de film juvenil de aventuras. Con una ambientación oscura y decadente, y un diseño de escenarios muy logrado y con reminiscencias retro, se le podría achacar al film que peca de falta de acción y de aventuras, uno se espera algo más movidito. Pero el film va desarrollando el misterio de la caja poco a poco dejándonos la acción para los momentos finales. No estará a la altura de su anterior Monster House, pero habiendo visto tanta basura en films de supuesta fantasía infantil, City of Ember se realza como una propuesta sugerente, diferente y atractiva.
Ponyo on The Cliff by the Sea: La última propuesta de Miyazaki era una de las más esperadas del festival y el sábado tuvo prácticamente dos llenos plenos. Esta vez el director nos propone una historia más intima y a escala más pequeña, una revisión del cuento de la sirenita que nos deja de nuevo una obra maestra de la animación.
Con técnicas tradicionales de animación, el espectáculo es mayúsculo desde sus primeras escenas donde se nos presenta un fondo oceánico maravilloso y plagado de detalles y magia. Nuestra protagonista se escapa de su padre para viajar hasta la costa donde conocerá a un chico que la recogerá y la cuidará, la historia de amor es inevitable y ella se volverá humana y luchará por estar a su lado. Con un ritmo que no desfallece en ningún momento, Miyazaki impregna la película de todas las características de su cine, criaturas imaginativas, humor afable, acción trepidante e intensa, y grandes dosis de emotividad. El mar cobra vida propia y está perfectamente dibujado y recreado de manera artesanal por el maestro, que nos ha regalado otra genialidad y recemos para que no sea la última.
Long Weekend: Remake del film del mismo nombre donde un matrimonio que hace está pasando por una crisis se van a pasar unos días a una playa alejada y desconocida. Los dos son un par de urbanitas pijos que no tienen el más mínimo respeto por la naturaleza, ella está desesperada por largarse del lugar, y él se pasa el día jugando con sus nuevos cacharros, haciendo surf y practicando con la escopeta. La pareja se pasa el tiempo lanzándose puñaladas, discutiendo y enviándose a la mierda en más de una ocasión, personajes que cuesta decidir cual es más repelente y odioso de los dos.
Uno no sabe que da más mal rollo, si las cosas extrañas que les suceden o el nivel de impertinencia que se gastan la pareja entre ellos. Lo que está claro es que acaba siendo inaguantable el nivel de discusiones entre ellos que se va sucediendo y uno desea de una vez que la naturaleza tome cartas en el asunto y acabe con los dos por ineptos e insoportables.
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