Crítica: La Niebla (The Mist)
Si alguien había perdido la esperanza con el género de terror, La Niebla está aquí para demostrar que es posible hacer una buena, que digo buena, excelente película de miedo. Frank Darabont adapta el relato de Stepheng King con pulso firme y gran maestría, de forma soberbia y contundente, alejándose completamente de los trucos gastados en este tipo de films, aquí no hay una música estridente que nos sobresalte de vez en cuando de la butaca, aquí se crea una tensión y una insana atmosfera que hace que te revuelvas en tu sillón durante todo el metraje.
No recuerdo un comienzo tan arrebatador y convincente desde Amanecer de los Muertos de Zack Snyder, sin un ápice de música se nos consigue meter en la historia de tal modo que parece que nos encontremos nosotros mismos atrapados dentro del supermercado. Vamos descubriendo lo que pasa a la vez que sus protagonistas y nos vamos inquietando a la par con ellos. Darabont consigue dotar al film de un realismo inusitado y sobrecogedor con su forma de presentarnos la escena, sin música ni artificios, una tónica que se mantendrá durante todo el film.
Tan terrible como la densa niebla que amenaza el supermercado es la locura y la desesperación humana, un mal aun mayor que las temibles criaturas que están al acecho. El ser humano, desprovisto de toda seguridad, se aferra a un clavo ardiendo en busca de salvación, el miedo y la incertidumbre es peor enemigo que cualquier otra cosa. Este viaje por el fanatismo nos conduce hasta el final más desalentador visto desde The Descent.
The Mist se convierte desde su visionado en un clásico del género, es la película que un servidor como aficionado hace años que reclama, es la prueba de que el terror aun sigue vivo y que tan solo necesita de atrevimiento, seriedad y buen saber hacer para que podamos disfrutar de obras maestras como esta.
El actor
Zack Snyder 


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