Crítica: Hijos de los hombres
Nos encontramos en el año 2027, el mundo se desploma debido a que ya no existen niños, la humanidad se ha vuelto estéril y hace dieciocho años que no nace ninguno. El hombre ha perdido la esperanza y pasa sus últimos días con grandes enfrentamientos sociales y rodeado de inmundicia. Nos situamos en Reino Unido, donde un gobierno autoritario se dedica a la caza de inmigrantes que luego encierra en ghettos y grupos terroristas luchan por la igualdad entre hombres. Uno de estos grupos terroristas tiene algo que puede cambiar el futuro de la humanidad y contacta con nuestro protagonista para que les ayude a conseguir unos papeles para poder viajar, pero las cosas se complicarán.
Alfonso Cuarón consigue rodar un film de impecable factura técnica, sobre todo gracias a una gran fotografía y a la crudeza, realismo decadente y suciedad que impregna el film. Las calles llenas de vagabundos que atacan a la clase media que puede permitirse viajar en coche o en transporte publico, las jaulas repletas de inmigrantes ilegales pidiendo clemencia, animales sueltos paseándose a lo largo del film, la violencia desatada y tratada con una naturalidad pasmosa, la sensación que desprende de que la supervivencia es difícil y complicada, son algunos de los grandes hallazgos del film, y sobretodo mucha atención a una de las escenas finales rodada en un plano secuencia realmente espectacular y atronador, en el cine parece que te caigan balazos y explosiones por todas partes.
Pero el film por su contra adolece de un guión bastante simple y predecible en el que la historia se va desarrollando sin muchas sorpresas y unos diálogos faltos de profundidad y pobres, que sin el acertado tratamiento visual y el atrevido uso de la violencia del que hace gala el director, sin duda estaríamos hablando de un film menor.
Clive Owen se pasa toda la cinta con un aspecto desaliñado que le ayuda así a cumplir bastante bien su papel de antihéroe forzado y con problemas de zapatos que me ha recordado a Bruce Willis en la primera Jungla, la presencia de Julianne Moore es prácticamente anecdótica, muy poco aprovechada y el que está que se sale cada vez que aparece, y eso que lo hace poco, es un prácticamente irreconocible Michael Caine que llena la pantalla con su sola presencia. Un par de buenos actores poco aprovechados y que hubieran podido dar más juego.
El film empieza con una gran mezcla de canciones que luego se va diluyendo a lo largo del film pero donde podemos encontrar el Ruby Tuesday de los Rolling Stones en versión del italiano Franco Battiato, así como canciones de Radiohead, Jarvis Cocker, Deep Purple, John Lennon, etc.
A pesar de que se podría esperar algo más del guión y un poco más de profundización en algunos temas por los que el film pasa por encima muy de pasada y que a bien seguro en la novela de P. D. James, que no he leído pero imagino, deben estar mejor tratados, el film cumple y crece gracias a su apartado técnico y visual y consigue un retrato demoledor de un futuro en decadencia como hasta ahora nunca se había visto en el cine.
Quizás también te interese:
|
|
|
|
|




.jpg)







Escribe un comentario