Crítica: The hills have eyes

Alexandre Aja, que sorprendía con un inquietante y sangriento primer film de terror llamado Alta Tensión, se ha ocupado de actualizar la película Las colinas tienen ojos, de Wes Craven, involucrado también en el proyecto en forma de productor.
El guión no se aleja demasiado del original, tenemos a la misma familia que viaja en caravana hacia California y que decide hacerlo por el camino más largo, atravesando el desierto, siguiendo las indicaciones del encargado de la gasolinera, acabaran en medio de un camino en donde un accidente hará que se queden tirados y atacados por unos extraños habitantes de las colinas. En la familia tenemos al padre, ex-policía, la mujer, la hija mayor, su marido y la hija pequeña de ambos, y dos hijos más, una joven y el hermano pequeño.
Aja consigue hacer un remake decente y con nota, actualizando sobre todo el origen de los habitantes de las colinas, esta vez con más hincapié en mutaciones debidas a las pruebas nucleares del ejercito en la zona. Los atacantes son esta vez más grotescos y deformes. El tramo final del film es trepidante, un festival de sangre y muertes horribles.
Y aunque el film no está nada mal y entretiene, arrastra el problema de cualquier producción de este tipo hoy día, que ya no sorprende ni asusta. La crueldad del primer film de Aja ha sido suavizada en este remake. Con lo que nos queda un film que no desagradará a los amantes del genero, muy por encima de la media de este tipo de producciones, con una media hora final vertiginosa y pasada de rosca, pero que no llega a asustar, al menos a los que tenemos bastante presente el film original.
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