Reedición de "Pesadillas" de Katsuhiro Otomo

Una niña recorre un solitario patio de escalera. Entra en el ascensor y al abrir la puerta se encuentra dentro con su vecino: un joven extraño y solitario que la amenaza con un “cutter”. La niña se asusta y sale corriendo, para detenerse horrorizada al ver que su vecino se pone el cutter en el cuello y se lo rebana de un tajo. Manchado de sangre hasta la cintura, el joven sigue avanzando hacia la niña. La siguiente viñeta nos muestra las huellas del sangriento encuentro en suelo, pared y techo mientras suena una risita maligna de fondo…

Aunque parezca un trozo de película gore, se trata de uno de los clímax de este Manga fundacional de Katsuhiro Otomo que recientemente ha sido editado por Norma para inaugurar la colección “Sensei Manga”.
He escogido este fragmento para introducir el comentario , porque pienso que esas siete páginas representan un importante punto de inflexión, tanto para el desarrollo de la historia que se narra, como para el estilo de Otomo .
Además de exhibir una evidente pericia técnica en cuanto a ritmo y planificación, se trata del primer momento de “morceau de bravoure” (por fuerza y valentía) que más adelante será signo de identidad característico del estilo de Otomo.
“Pesadillas” fue la obra de madurez del dibujante japonés.
Editada por Norma en 1998 en un contexto aún prematuro para el Manga en nuestro país, se presentó para desconcierto de los no inciados esta historia de apariciones
paranormales, encuentros violentos y angustia urbana…
Es interesante analizar los vasos comunicantes que relacionan esta obra con “Akira”, pieza seminal de la eclosión del Manga en España y que lanzó
al estrellato a Katsuhir
o Otomo.
Originalmente editada en ocho capítulos, “Pesadillas” tiene un ritmo pausado y “Zen”… quizás demasiado Zen, ya que es necesario que el lector espere más de 60 páginas para que pueda empezar a unir las piezas de un auténtico rompecabezas narrativo.
Contrariamente , el incio de “Akira” es trepidante y cinético . Otomo va directo al grano : Un conciso prólogo nos explica que la acción transcurre 38 años después de la 3ª guerra mudial, antes de mostrar a unas motos futuristas atravesando la autopista de NeoTokio y llegando a su destino en la todavía hoy recordada viñeta que muestra el cráter que formó la gran bomba.
El ambiente urbano e hiper poblado de “Pesadillas” parece anticipar el Tokio post apocalíptico de “Akira”. (De hecho , podría pensarse que se trata de
la misma ciudad con algunos años de diferencia).
La mirada crítica y preocupada sobre la alienación que provoca la vida moderna en las grandes ciudades (en este caso, Japón) también se rastrea en las dos obras.
( Otomo manifestó que para crear “Pesadillas” se inspiró en el antiguo barrio donde vivía, angustiado por ver como parejas jóvenes, con salarios bajos e hijos pequeños tenían que residir por fuerza en pequeños e incómodos habitáculos ).
Los elementos sobrenaturales hacen acto de presencia en las dos obras, aunque sea con intenciones dispares:
Si bien en “Pesadillas” las apariciones fantasmales del viejo “Cho san” no tienen explicación alguna, en “Akira” se argumentan los poderes con el uso de drogas de fines militares… (Una de las críticas más comunes que se ha hecho a “Akira” es la apología reaccionaria que parece hacer del estamento militar con la figura del “heroico” coronel).
El viejo y malvado Cho san de “Pesadillas” , parece un antecente del Tetsuo de “Akira”: los dos hacen un uso infantil y egoísta de sus poderes para hacer el mal.
De hecho, el enfrentamiento entre Chosan y la niña en la parte final de “pesadillas” parece ser un estudio de lo que vendría después , con la lucha titánica entre Tetsuo y Kaneda, previa al despertar de “Akira”,
En fin…que si os gustó “Akira” seguro que encontraréis puntos de interés en este libro, y si no, seguro que os hará disfrutar una historia que oscila con acierto entre la historia de fantasmas, el terror más gráfico y la crónica urbana y costumbrista. No está mal por tratarse de “otro” manga.
















